Un árbol no siempre es más agua: a propósito de las políticas de (re)forestación
Desde hace muchas décadas, preocupada por los innegables datos de deforestación, la gestión ambiental incluye actividades de revegetación de áreas no boscosas, con el fin de (re)crear un ambiente de bosque. Así, la (re)forestación ha sido, por mucho tiempo, una de las principales actividades en las políticas de gestión de cuencas, de provisión de servicios ambientales y de regulación hídrica.
Los bosques andinos naturales tienen un papel importante para la hidrología y el control de la erosión. Por ello se suponía que la (re)forestación igualmente apoyaría a estos aspectos ambientales. La técnica de reforestación que fue implementada, era adaptada de la reforestación con fines comerciales: plantaciones monotípicas con especies de rápido crecimiento, generalmente exóticas (pino, ciprés, eucalipto).
Este tipo de forestación comercial tiene otro objetivo: producir madera y así proveer materia prima y eventualmente ingresos adicionales para las comunidades rurales.

