Latinoamérica puede crecer económicamente con desarrollo sostenible

América Latina tiene una gran oportunidad de forjar una economía orientada al desarrollo sostenible. Cuenta con grandes recursos forestales, agrícolas, hídricos y minerales, que han contribuido al crecimiento económico de los países de la región. Pero para hacer una transición exitosa hacia una economía sustentable, se necesita la adopción de nuevas prácticas e inversiones sostenibles.
Esta es la conclusión que se desprende del informe del Banco Mundial (BM) titulado “Inclusive Green Growth in Latin America and the Caribbean”. El informe señala los retos que tienen los países de la región para sostener su crecimiento económico a largo plazo. También incluye una mirada a modelos y prácticas que ya se han adoptado con éxito en diversos sectores económicos, y finalmente una serie de recomendaciones.
El reporte del BM señala que Latinoamérica y el Caribe tienen focos potenciales de problemas ambientales y económicos en el acelerado crecimiento de sus ciudades y la expansión de su parque automotor, que alcanza el 4.5% anual. Asimismo, la demografía de los países de la región conduce a un rápido aumento poblacional, lo cual añade más presión sobre los recursos naturales y los espacios urbanos. También existe un importante riesgo de deforestación de bosques primarios, agotamiento de las fuentes de agua y uso del suelo rural, entre otros.
Sin embargo la región puede mejorar su economía y propiciar una mejor adaptación al cambio climático. Si lo logra conservar y mejorar su crecimiento económico, se otorgará empleo digno e inclusión social para sus ciudadanos. Ya se han llevado a cabo prácticas de desarrollo sostenible en transporte urbano, conservación de bosques, prevención de desastres naturales, entre otras áreas. También se registraron inversiones a largo plazo, como en el sector educativo, que benefician los esfuerzos de conservación medioambiental.
Entre las recomendaciones están la densificación de las grandes ciudades y la mejora de servicios urbanos como agua, desagüe y transporte público. También se propone reducir la dependencia del petróleo para la generación eléctrica. Para ello las energías renovables como la hidroeléctrica, y el gas natural son alternativas viables. Por otro lado se necesita políticas públicas de conservación de bosques, como las que se aplicaron con éxito en el sur de México y que invitan a los agricultores a preservar los árboles cercanos.

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